domingo, 14 de abril de 2013



Suena algo anticuado pero a falta de video de Carlos Cano tampoco esta mal...

sábado, 13 de abril de 2013

Granada

Un experimento dentro de otro experimento. Eso es lo que comienzo a escribir.

Tres años. Parece como sí mis manos hubieran estado en una barrica de roble americano, en reserva. Suena pretencioso, pues más bien podría decir  que han estado en barbecho, en un barbecho rotatorio, dedicándose a otros menesteres.

¡Cuanto se ha quedado en el camino! ¡Cuanto de mi vida he dejado en la cuneta!

La vida parece a veces una travesía en el desierto, en la que tienes que desprenderte de enseres, útiles o no, para seguir adelante. Es difícil no sentirse a veces así, como siguiendo una ruta por el desierto, tratando de encontrar el rumbo guiñadores solamente por el brillo de las estrellas en la noche.
El vivir la vida, oh misterio, parece que en ocasiones solo pueda hacerse desprendiéndonos de lo que nos sobra, o de lo que podamos en un momento prescindir. Ligero de equipaje se viaja mejor, pero también con más incertidumbre, con menos garantía de superar lo que venga a cruzarse en nuestro camino.

La fuerza de la costumbre es lo que nos hace llevar adelante muchos proyectos. Reinventarnos  para tal vez ser nosotros mismos, lo mismos de siempre, pero nosotros de verdad, puede que sea el secreto para sacarle el meollo a la vida.

Esta página en blanco siempre me ha ayudado a hacerlo y quiero que siga siendo así. Quiero que vuelvan la poesía, la plaza mojada, el salón de la absenta, la música y más cosas. Esta es mi primera llamada desesperada para que vuelvan.
En tres años han cambiado mis convicciones, que no mis creencias, ni mis amores.

Todos hemos crecido, y sobre todo los niños, y yo en gran parte gracias a ellos. Son mi proyecto, y quiero que ellos me consideren también parte del mismo. Ahora duermen.

Mañana será otro día.



Baci

domingo, 30 de mayo de 2010

HOLA

Antes de nada quiero disculparme ante todos vosotros que lleváis tiempo esperando mis pequeñas aportaciones literario-vivenciales (no sé si más de lo segundo o de lo primero) en este humilde rincón del ciberespacio. He estado demasiado pasota, pero todos pasamos por etapas, ¿no?.
Justo comenzaba a escribir, de noche, por sorpresa, cuando he visto el último comentario de Lila a mi último post y he llegado a sentirme mal, por lo que pido de nuevo disculpas.

¿Y ahora de qué escribo? Mientras conducía esta tarde de vuelta de un viaje me lo preguntaba en mi interior. ¿De que se puede escribir después de medio año en "hibernación"?

¿De que se habla con un amigo con el que te encuentras después de años de separación , sin hablar, sin saber nada el uno del otro? Esa situación puede ser cortante, tensa e incluso terminar con un apretón de manos y un "hasta luego", pero sin que tenga lugar la palabra "luego", más que para querer decir que nunca habrá ningún "luego". Los que me conocéis sabéis que yo siempre vuelvo, como en este caso, para hablar con vosotros, de lo que sea.

¿De qué deben hablar dos amigos del alma cuando la vida les encuentra pasados los años? Con que hablen de la vida es suficiente. Si fueron amigos de verdad se preguntarán "como estás" y esperarán a escuchar la respuesta.

Mi reencuentro va a ser breve, pero os doy mi promesa (aun a riesgo de no cumplirla) de seguir al pie del teclado, de la pantalla y de lo que haga falta.

Mañana será otro día y, entre lección y lección de italiano o lo que sea, seguiré con vosotros.

jueves, 11 de febrero de 2010

TONTUNAS DEL CORAZÓN

Tontunas del corazón, llantos sordos que no cesan,
chocan frente a muros de ladrillo visto,
desgastados, renegridos, grises de mi ciudad.

Tontunas del corazón, risas de niños que lloran
pidiendo, clamando atenciones
en la tarde de los viernes, a unos padres agotados.

Tontunas del corazón, olvidos de cabezas blancas,
de ancianitas dulces, tiernas,
encerradas por el ruido, sordo de sus ausencias.

Tontunas del corazón, salas de espera repletas
de toses, dolores, miasmas y recetas,
de desgracias, ocultas, cubiertas y descubiertas.

Tontunas del corazón, soledad de la noche
de unos padres que esperan
el ruido de abrir y cerrar una puerta.

Tontunas del corazón, miedo de ser descubierto
por la amada, alma esquiva que no piensa ni sueña
con ser amada, quizás hoy, tal vez mañana ...

Tontunas del corazón, de una de esas dos Españas
a las que Machado llama, heladeras de las almas,
congeladas de rencores.

Tontunas del corazón, de un beso dado en la noche,
en los labios por mi amada
o la mejilla de un niño que llora y que luego descansa.

jueves, 14 de enero de 2010

SABOR A TIERRA

Sigo dándole vueltas al tema de las trufas. Confieso que mi primera impresión fue de un placer papilar difícil de explicar. No era un sabor claramente agradable, aunque sí que conectaba con unos receptores nerviosos que encendían áreas de mi cerebro gustativo que nunca habían sido estimuladas.
La primera impresión es la que cuenta, y fue embriagadora. Fue un platito de final láminas de trufa, sin cocinar, ligeramente recubiertas de aceite de oliva virgen extraído en frío. Una delicia.
La cena continuó y eso fue el origen del los males intestinales que siguieron horas después, en el frío de la madrugada, aunque considerando que fue un error mío y una escasa consideración por parte de la simpática camarera, no culparé a las trufas de esos males y aquellas angustias.
Volviendo sobre aquel platito inicial de trufas bañadas en oro líquido me parecen una recreación certera de los frutos más preciados de la tierra mediterránea: el oro líquido y el oro negro. Excelente combinación del trabajo del hombre que da un oro líquido y de la búsqueda de los tesoros más recónditos que dan unas láminas que saben a tierra. Pensándolo bien, creo que volveré a robar las trufas, aunque no de la opípara manera de mi estreno por tierras francesas.
¿Por qué me atrae el sabor de las trufas? ¿Por qué se pagan fortunas por ellas? ¿A qué sabe la tierra? ¿Por qué esa evocación de la tierra en forma de sabor me ha resultado tan atrayente?
La tierra nos entra por todos los sentidos, por los convencionales y por los que tenemos y desconocemos en donde se encuentran.
Caen unas gotas, las pistas forestales se van empapando ligeramente con el chispeo que precede a una tormenta de verano. Llueve con más fuerza y nos protegemos debajo del tejadillo de una casa de pueblo. Miramos como llueve mientras esperamos a que escampe. Deja de llover y comienza el olor a tierra mojada que dura el tiempo que tarda esa lluvia caída en la tierra en evaporarse.
Vemos Memorias de África y llega la escena de la avioneta con el Sol detrás y el marrón de la tierra africana impresiona nuestra retina. Los pelos se ponen de punta y todo el cuerpo se estremece solo de pensar como debe vivirse esa sensación en directo.
La gente que ha estado en la cuna del género humano, en el África más Subsahariana, donde el primer predecesor del hombre moderno decidió comenzar un viaje que le llevaría a las estrellas, habla de esas sensaciones. Algo hace estremecer hasta la última célula de su ser. Es una vuelta a los orígenes, una especie de deja vu genético difícil de explicar, y que sólo se puede sentir.
Polvo somos y en polvo nos hemos de convertir, de la tierra venimos y a ella volvemos. La teoría de Gaia parece algo desfasada aunque algo de verdad podría tener, y es que la Tierra, esta vez con mayúscula, no sólo es nuestra casa, somos parte de ella y ella parte de nosotros.

¿Será por eso que nos gustan las trufas?

sábado, 2 de enero de 2010

INGRID

La Navidad es preciosa, me encanta, y una de esas cositas buenas que tiene es que haces zapping y siempre te encuentras con Casablanca...

viernes, 1 de enero de 2010

DEL PORQUÉ DE QUE NOS GUSTEN LAS TRUFAS (O NO)

Lo que voy a contaros en las siguientes líneas es un pensamiento complejo y muy elaborado. Llevo reflexionando sobre ello desde hace más de un es y creo que estoy en condiciones de presentar por escrito mis pensamientos. Como algunos sabéis, una especie de viaje iniciático del comienzo de la cuarentena me ha llevado a tierras que jamás pensé recorrer. Venciendo una de mis fobias, reconozco que algo injusta, me decidí a recorrer los campos, ciudades y pueblos de la Provenza francesa. Superada mi fobia al idioma y a algunas características conocidas de sus habitantes, me metí de lleno en los restos romanos, los castillos-palacio de roca imponente de las ciudades papales de Avignon y alrededores.

Cada noche, en compañía de mi churri y unos amigos, unos en cuerpo y otros, por azares de la vida, en espíritu, nos dábamos homenajes gastronómicos a mayor gloria de los cuarenta años cumplidos. La gastronomía francesa hace honor a su fama, aunque no siempre. Algún pero quiero ponerles a nuestros vecinos del Norte, y es que da la impresión de que la costumbre de combinar sabores y texturas se convierte a veces en una pequeña obsesión, con resultados inciertos a veces en los estómagos de sus clientes. Creo que han dejado de lado los sabores puros y se han lanzado en demasía en brazos de la fusión y los contrastes. No creo que éstos últimos sean malos, antes al contrario, pero un exceso de celo en este sentido puede amargar la noche al paladar más exigente.

Gastronómicamente hablando, decir Otoño en Francia es decir trufas. La trufa es una hongo muy selecto y escaso que la tierra alberga en su interior, a la espera de que un olfato privilegiado la detecte y dé a luz. Tuber melanosporum la llaman en la familia de los hongos comestibles. Es la reina del mundo micótico, con un reinado que se basa en una efímera y fugaz aparición en las tierras mojadas de las orillas del Mediterráneo. Expertos sabuesos, adiestrados por codiciosos humanos, husmean el suelo de robledales hasta alcanzar el frenesí de la extenuación que supone hacerse con la mayor pieza, que hará rico a su propietario.

Los franceses suspiran por la llegada de la trufa y nosotros, viajeros curiosos, nos preguntábamos todas las noches sobre las virtudes y cualidades de ese producto de la tierra, de tan poca agraciada apariencia. Desconocíamos su sabor y su olor, su textura, incluso su precio. Finalmente nuestro amigo Jerome, del hotel en el que nos alojábamos, nos recomendó un restaurante apropiado para introducirnos en el mundo de la "trufología".

Trufa de primero, trufa de segundo, trufa de tercero. Ese era el menú en cuestión y hacia
el nos lanzamos con una venda en los ojos. ¿A qué sabían las trufas? En primera instancia es difícil de explicar, no se parece a nada que hubiera podido paladear anteriormente. Es un sabor muy fuerte, ciertamente poco digestivo, intenso, de ahí que se precisen cantidades muy pequeñas para condimentar los platos que cada Otoño adornan las mesas más selectas. La pregunta estaba ahí y era insistente: ¿A qué saben las trufas?

Pues bien, tras superar una muy pesada digestión después del pantagruélico menú trufero, me he pasado más de un mes pensando en una respuesta satisfactoria y convincente a esta cuestión, por fin he podido atisbar una teoría sobre el sabor de la trufa y el porqué de tu éxito: SABE A TIERRA.

P.S.: Para empezar el año me parece una aceptable reflexión, pero será continuada por una disertación sobre la tierra o la Tierra, que mañana será otro día.

jueves, 31 de diciembre de 2009

31-12-2009

Feliz año nuevo a todos los que os asoméis a la ciber-ventana zahareña de Nuareg. Que el año 2010 venga cargado de besos en el cuerpo y en al alma, y de ventura y dicha y que las penas las podáis matar con pan y la compañía de vuestra gente.

Sed buenos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL SALÓN DE LA ABSENTA

La escalera de la casa olía a humedad rancia y mohosa. La pintura se encontraba desconchada y muy deteriorada. No sabría precisar desde cuando no se le lavaba la cara al interior del inmueble. Helena me había convencido para que le acompañara, después de nuestra charla, y una vez terminada su última clase, a tomar una copa de absenta casera al salón de su casa. La curiosidad que me produjo semejante ofrecimiento pudo finalmente superar mis miedos y prejuicios judeocristianos, esos prejuicios que, profundamente imbricados en mi interior, me impedían simultanear dos lechos femeninos de un modo simultáneo en el tiempo, que no en el espacio. El recuerdo de mi ex-mujer, unido a las tentaciones pasadas de serle infiel con una joven estudiante, y excitante paciente, no hacían más que atormentarme martilleando las neuronas que gobernaban lo que yo entendía como nobleza de espíritu.

Esa nobleza no había sido recientemente correspondida ni comprendida por la sustituta de mi ex, en este caso una enfermera del hospital, que no había dudado lo más mínimo al liarse con el anestesista de guardia. Parece que tengo manía a esta noble profesión, aunque creo que es mucha casualidad que dos miembros de este gremio se hayan ocupado y preocupado en levantarme novias o proyectos de amante en diferentes momentos de mi vida.

Pero en este momento había podido más la tentación de lo prohibido, de lo desconocido, de la leyenda del néctar divino que era capaz de sublimar los sentidos y, una vez puestos al borde del abismo, ser capaz de hacernos llegar a las cotas más altas del placer. De mis años de estudiante curioso recordaba haber leído alguna referencia a su composición, con una mezcla de ajenjo, flores de hinojo y anís, con toques de plantas variadas que daban el toque personal de cada maestro fabricante. Todo ello destilado daba un compuesto de una altísima tasa de alcohol, potencialmente mortal, en caso de ser consumido de un modo descontrolado.Tan es así, que la tradición dio lugar a un ritual sagrado que permitía rebajarla con agua, a gusto del consumidor, evitando en alguna medida incidentes fatales en los osados bebedores.

Mientras subía las escaleras desvencijadas de aquella casa sin ascensor, con la mirada fija en la cadencia de aquellas caderas que parecían haberme hipnotizado, pensaba en sórdida escenas en la que se mezclaban vasos exóticos, con alcoholes extremos, perfumados incluso impregnados por trazas de cannabis. Pensaba en Oscar Wilde, en Sherlock Hoolmes, en Alan Poe y algún que otro maldito, pero sobre todo pensaba en Van Gogh y su oreja.

¿Que habría hecho la absenta en ese cerebro ya de por sí alterado, para inducir aquel hombre genial a cometer un acto tan autodestructivo como la autoamputación? El hecho de librarse de un apéndice auditivo, de un pabellón cartilaginoso era, para un pintor, una manera de entregar parte de su ser a una diosa a cambio de favores inconfesables. ¿Podría ser yo mismo capaz de hacer algo así?

- Venga, entra, ¿a qué esperas para entrar? ¿Te da miedo, Doc?, preguntó sin dejar de mirarme. ¿Te doy miedo?, dijo finalmente volviendo su rostro hacia una puerta abierta con alguna dificultad.

- Perdona, Helena, pensaba en un tratamiento, me he distraído, respondí poco convencido.

- No te creo, mientes muy mal, y lo sabes, sentencio Helena mientras encendía una luz de ambiente que hizo irresistible para mí el salón de su casa, el salón de la absenta.

domingo, 27 de diciembre de 2009

LO ECHAMOS A SUERTES

Eran jóvenes y bellas, como nosotros. Cantaban como dos sirenas homéricas, desde las procelosas aguas de los aledaños del estanque del Retiro. Eran los años 90 y nos robaron el corazón. Fueron efímeras, como todo lo sublimes, y las tendremos siempre en nuestro corazón...

viernes, 25 de diciembre de 2009

NAVIDAD

"... y la palabra se hizo carne y acampó entre nosotros."

Feliz Navidad

jueves, 24 de diciembre de 2009

LOVE ACTUALLY

Love actually es una película de director-guionista. Es muy buena, y lo es porque el guión es redondo. Redondo en cuanto que todo cuadra, todo se conecta con eficacia y coherencia, sin dejar cabos sueltos, sin dejar tramas sin acabar. Redondo en cuanto a que es una historia circular, que comienza y finaliza en el mismo lugar, como si toda la película hubiera transcurrido en unos pocos minutos, en esos minutos que pasan desde que los pasajeros salen de un avión hasta que se encuentran con sus familiares al otro lado de la puerta automática una vez superado el control de la Policia.
Es una comedia inglesa moderna plagada de momentos memorables, siempre dentro de ese surrealismo pícaro del que tanto tienen que aprender nuestros cineastas. De los actores de esta comedia casi coral, resulta difícil destacar uno, así que me quedo con mi Keira Knightley, bellísima como siempre y con el maestro de ceremonias de este tipo de comedias, Hugh Grant, inconmensurable.
Por si fuera poco, la acción transcurre en Londres, mi ciudad icono de ciudad, la ciudad más maravillosa del mundo, gran metrópoli por encima de todas las demás, y la ciudad más hostil del planeta. Como guinda, sale la campiña provenzal, recientemente descubierta.
Esta peli se me paso en su momento, por azares de la paternidad y gracias a mis amigos y a la tecnología solidaria de la red, la he recuperado. (Creo que se la pediré a los Reyes Magos para verla en VO).

viernes, 18 de diciembre de 2009

MIS MOMENTOS MUSICALES Nº 17

En los años ochenta de mi adolescencia no llegaron unas canciones diferentes de un tipo distinto y peculiar, con pinta de pirado. Aquellos que iban de raros encontraron en él un filón de inspiraciones varias. Los que érmos más convencionales y normalitos lo mirábamos con algo de prevención. El estilo era completamente distinto, pero pococ a poco nos fue encandilando y dejó una profunda huella esntr nosotros.
Ahora quiero recordar en italiano a Franco Battiato, artista completo a la italiana, como muchos otros, que sólo pueden venir del Bel Paese.

Lo que viene ahora viene muy al pelo de los tiempos que nos ha tocado vivir.


jueves, 17 de diciembre de 2009

LIBERTAD

Ando un poco pesadito últimamente con lo de la libertad. ¿Qué es la libertad? Vayamos a las fuentes oficiales. En su primera acepción, el DRAE nos dice "(Del lat. libertas, -ātis). 1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos."
Estos señores de la academia son muy listos y son capaces de resumir en pocas palabras algo por lo que miles, millones de personas han dado su vida, o ni siquiera eso, la han dado para que otros, a los que no llegaron a conocer, tal vez nosotros, fueran libres algún día.
Si seguimos avanzando en las acepciones de este vocablo en nuestra preciosa lengua, nos encontramos con las siguientes, algo más matizadas, pero más reveladoras si cabe:

"~ de conciencia.

1. f. Facultad de profesar cualquier religión sin ser inquietado por la autoridad pública.

~ de cultos.

1. f. Derecho de practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa.

~ de imprenta.

1. f. Facultad de imprimir cuanto se quiera, sin previa censura, con sujeción a las leyes.

~ del espíritu.

1. f. Dominio o señorío del ánimo sobre las pasiones.

~ de pensamiento.

1. f. Derecho de manifestar, defender y propagar las opiniones propias."

Es difícil leer estas certeras definiciones y permanecer tranquilo en este mundo, ojo, en este mundo.
Reflexiono más aún. ¿Por qué vivimos en sociedad? ¿Cuál fue el origen del mundo en que vivimos? ¿Por qué se juntaron tres parejas de homínidos en la noche de los tiempos? ¿Por qué se empezó, en la sima de una hipotética Atapuerca, a curar al enfermo y no dejar solo al anciano?

¿Cuándo decidimos crear el Estado? A algún héroe de otros siglo se le ocurrió pensar que la unión hace la fuerza y que si nos ayudábamos entre vecinos todos salíamos ganado y nos beneficiamos de las cosas buenas de cada uno. En una suerte de mundo utópico y buenista en que todos éramos soldarios, como en la Constitución de las Cortes de Cádiz, según la cual los españoles debían ser justos y benéficos, se decidió crear un ente "suprapersonal" que velara por el cumplimiento de las normas y repartiera la riqueza por igual, según criterios de justicia y equidad. Pero ese ente creció y creció y engulló a sus creadores, formándose una especie de "matrix", en la que los credores quedaron englobados, perdiendo su libertad.

¿Estamos dentro de ese "Matrix"? Tal vez, yo no lo sé. Quiero creer que no. Quiero pensar que no. Lucho cada día por que no sea así. No me corresponde a mí decir si es así o no. Si recordáis la película, hasta los sistemas perfectos tienen sus fallos y mientras nuestro cerebrro gobierne, mientras el capitán de la nave pueda levantarse y dar un golpe de timón, la nave podrá decidir cual es el rumbo que quiere seguir.

Vientos de libertad soplan en las velas de nuestras vidas. Vientos de libertad que llenan el mundo de espíritus puros, que no deben dejar que sus voces sean ahogadas por el griterio de lo absurdo, de lo injusto, de las órdenes de un matrix que siempre nos ha sido ajeno.

QUE NADIE OS DIGA LO QUE TENÉIS QUE PENSAR, QUE NADIE OS DIGA LO QUE NO TENÉIS QUE NO PENSAR. SED LIBRES, PERO LIBRES DE VERDAD.

domingo, 13 de diciembre de 2009

HACE UN AÑO ...

Ayer, hace un año, las calles frías me veían pasar, enfundados bufanda y guantes, tal vez con un gorro que tapaba la coronilla, tímidamente descubierta por el paso de los años. Los inviernos han ido pasando irrespetuosos, frescos y desapacibles, aunque llenos de estímulos, proyectos y esperanzas. Este año ha pasado realmente como uno más, aunque me haya hecho cambiar de década, convencional y temporalmente hablando, pues el envejecimiento biológico es cosa de cada día y el mental no depende tanto del deterioro de las células como de ese intangible que nos gobierna y nos hace ser como somos.
Curioso echo la vista atrás de este último año, y lo veo un poco como los anteriores, pero con este blog en mi "haber".
Todavía sigo como el primer día, sin saber muy bien hasta donde me va a llevar, si es que ha de llevarme a algún sitio. Parece fruto de pequeños impulsos que hacen que avance, no tanto como en el fondo yo quisiera. Los hombres proponemos y planeamos, pero la realidad nos marca un ritmo que a veces es difícil, incluso imposible, romper.
Ando últimamente algo descarriado en cuanto a mi producción escrita,y tengo temas en el tintero que parecen no querer salir a la luz. A veces es por cansancio, otras por sobrecarga laboral, bastants por problemas informáticas en el trabajo, donde, como algunos sabéis, he compuesto varias de mis entradas.
La Navidad 2009 ya está aquí y me hace recordar la 2008 y muchas otras, siempre con una mezcla de nostalgia y alegría, como creo que en el fondo a todos os ocurre. Tiempo hay para los buenos propósitos del año nuevo. Mientras tanto habrá que darlo todo en estos días que se abren a nosotros como el libro de la vida, de la esperanza por ser mejores con la ayuda de aquel que nació entre los pobres hace tantos y tantos años.
Gracias por estar ahí desde el 12 de Diciembre de 2008. Seguiremos al pie del cañón, con más o menos fortuna, el tiempo que sea menester, que seguro será mucho.

sábado, 5 de diciembre de 2009

GOTITAS DE PLUGGE

Las gotitas de Plugge lo inundan todo, y hacen que el contacto entre nosotros, los humanos, sea íntimo incluso en la distancia. Resulta difícil aislarse de estas micropulverizaciones que flotan libres y caprichosas a nuestro alrededor. Siempre han estado ahí, vehiculando vida microscópica, vida al fin y al cabo.
A veces las consecuencias de su transitar por la zona más baja de la atmósfera terrestre, en la que habitamos, es mala, incluso funesta. Nuestra lucha nos dice, por sus resultados, que siempre vencemos, que siempre estamos ahí, aunque en en el fragor de la batalla, nuestro bando pierde efectivos de un modo inexorable. La enfermería se llena de mucosidades, toses, mialgias y estornudos reincidentes, como los que hacen estallar mis narinas en este mismo momento. Señores, el general Invierno ha llegado, saltándose a la torera las barreras de la lógica de la Meteorología, y como no sabemos ya por donde nos da el aire (aunque sospecho que nunca lo hemos sabido del todo), tal vez el veranillo de San Miguel pueda llegar a ser el de San Silvestre y nos permita calzarnos las chanclas y dar un garbeíto por las playas del Sur antes de zamparnos las doce uvas.
Resulta iconoclasta y algo provocador hablar de cuestiones infecciosas, en estos tiempos en que las infecciones se transmiten por decreto-ley planetario y global, pero me da la impresión de que las gotitas de Plugge deben alucinar con nosotros los humanos, en los que viven y se multiplican, vehiculando desde hace milenios todo tipo de miasma, a cual más molesto y dañino, sin que los mandamases se hayan preocupado lo más mínimo.
Piensan estas gotitas que tampoco son tan malas, que vuelan libres en el ambiente y, a pesar de ser invisibles y silenciosas, no deben ser consideradas como un enemigo vicioso y tabernario. Piensan eso mientras, en otras latitudes, conviven con monstruos cuasi-jurásicos como el mosquito anopheles, que produce más bajas que los virus que ellas vehiculan inocentemente y los miembros de la raza humana no parecen preocupados. Y eso sin referirse a otros virus más dañinos y fatales que circulan por las redes de la explotación lúbrica de los impulsos más bellos transformados en la auténtica esclavitud que asola desde los cuartos más oscuros, lúgubres y obscenos
a las alcobas más lujosas de las sociedades más ricas de eso que llaman Humanidad.
El cuerpo les pide a estas gotitas pensar en conspiraciones malintencionadas, valga la redundancia, pues la historia que conocen, que es toda la de los hombres sobre la Tierra, esta llena de planes siniestros. Su contacto íntimo con los humanos les permite conocer los más recónditos pensamientos de todos ellos, del más alto mandatario al más pobres mendigo. Ellas conocen la verdad, pero creo que jamás la darán a conocer.
Mientras tanto, y a la espera de que los efectos de la epidemia, una más de miles, nos abandonen y dejen paso a la siguiente, cada vez más organizada y menos inesperada, nos quedaremos en casa, viendo películas bajadas del emule, que tiene los días contados.

domingo, 22 de noviembre de 2009

40

¡¡¡Felicidades!!!

Aquí está tu post, con tu canción.

TQM



P.S.: Ha quedado un poco hortera, pero el amor es "ansí".

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿REIR O LLORAR?

Tomando la pregunta de un modo genérico y "en abstracto", esta claro que prefiero mil veces reir, que menuda está la vida como para desaprovechar las ocasiones en las que uno se lo puede pasar bien. Y es que para llorar siempre hay tiempo. Sólo con que nos tomáramos un poco en serio el telediario la cosa era como para empezar y no parar.

Me refiero, sin embargo, a esos momentos de magia y luz oscura que pasamos en el cine y, sobre todo, en el teatro, dramático o musical, o sea, de la Ópera. Como imaginaréis he hecho una nueva incursión dentro de mi abono en el Real, que me ha dado pie para hacer la reflexión qu nos ocupa. Son más de sesenta ya las ocasiones en las que he disfrutado, o no, de la música y la voz en este foro tan impresionante y he de deciros que los llantos se cuentan con la mitad de los dedos de una mano, y eso que los argumentos de las óperas son tela, telita, tela: padres que matan hijas, maridos ultrajados, hijos abandonados, príncipes destronados, princesas deshonradas, muerte, desolación e ignominia por doquier. Reir, siempre he reído cuando el tema lo merecía, y no por obligación, pues el público del Real es de lo más especialito, y no regala los aplausos ni las risas de cualquier manera y a cualquier precio, sino por auténtica devoción.

La cuestión que se me plantea rebate el famoso dicho de los actores de que es más difícil hacer reir que hacer llorar. En nuestro musical caso, las tornas parecen volverse del revés y no sé cuales serán los motivos. Tal vez porque los cantantes, hartos de los sufrimientos antes descritos, tomen el argumento de las óperas de "color de rosa" como una tabla de salvación para verle la cara alegre a la vida y eso se refleje en sus interpretaciones. El caso es que he visto actuar a grandes tenores en actuaciones dramática y han logrado emocionarme, hacerme palpitar con frenesí, ponerme en su piel, pero en muchas ocasiones, tal vez más pendiente de un aria majestuosa que luego no lo era tanto, me he quedado igual o peor que estaba. He visto y oído con gozo cantar a Rossini, como hace poco con L'italiana in Argel, y me partido de risa con grandes cantantes, mujeres y hombres, con más gracia que Chiquito de la Calzada.

Mi consejo es que vayáis a la ópera, a reir o llorar, y para animaros más o doy un par de muestras de ambas emociones.





lunes, 9 de noviembre de 2009

EL PACIENTE INGLÉS

Han pasado trece años desde que se estrenó El paciente inglés. El tiempo corre a tanta velocidad que merecería ser multado. Recuerdo perfectamente
lo que hacía en aquellos años, así como la honda huella que dejó en mí la historia de ese amor tan desgarrado y desgraciado que narra la película. Son historias como estas las que nos enganchan en la pantalla, historias en las que el guionista-director, cual dios justiciero se ceba en la desgracia de
personas corrientes, sometiéndoles a unas pruebas cada vez más duras, a unos castigos cada vez más severos, a un sufrimiento cada vez más intenso.
La sensibilidad de las personas parece que va con los tiempos, aunque hay registros que siempre nos cazan, nos atrapan, nos hacen incluso ponernos en la piel de los sufridores amantes, como los que protagonizan esta historia de amor, desierto y II Guerra Mundial.
A veces pienso que las historia de la Literatura y, más aun, del Cine del siglo XX no habría sido la misma sin este3 terrible conflicto que sacudió nuestro planeta durante casi siete años. Incluir la IIGM en cualquier obra de estas características, si se ve acompañada de una trama interesante, hace que el éxito de la misma esté garantizada. Y no me refiero a historias sobre la IIGM, del estilo Pearl Harbour, sino a historias en la II GM, como la que nos ocupa. Se trata de personajes sencillos metidos en un jaleo mayúsculo y que ven truncadas sus vidas por causa de la guerra. Eso sí, la cosa es complicada y algo retorcida, porque se entremezclan varias historias de amor con sus propios avatares y desgracias añadidas.
Imagino que, como gente de bien que sois, la habréis visto no una, sino varias veces. Son Laszlo, Kathe, Hanna, Kip y David Caravaggio son personajes normales sometidos a agresiones extraordinarias. Son almas atormentadas en un mundo que se desmorona, tratando de encontrar su rumbo, a veces de un modo egoísta, casi suicida; otras intentando abrir los ojos ante el amor verdadero.

El director, Anthony Minghella, nos dejó hace más de un año, con historias por hacer, por lo que nos queda su obra para disfrutar con la sensibilidad y la capacidad de ambientar historias del pasado como si estuviéramos envueltos en ellas.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

POR UNA CABEZA

Bailar no es lo mío, cantar tampoco, pero puestos a elegir me quedo con este pedazo de tenor argentino, engominado y enchaquetado, con una fuerza y una pasión difíciles de igualar.

Enfundado en ese traje y con un micrófono, acompañado de bandoneón, piano, contrabajo y violín quedaría rebién.

Que a ustedes les guste.