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sábado, 2 de enero de 2010

INGRID

La Navidad es preciosa, me encanta, y una de esas cositas buenas que tiene es que haces zapping y siempre te encuentras con Casablanca...

jueves, 24 de diciembre de 2009

LOVE ACTUALLY

Love actually es una película de director-guionista. Es muy buena, y lo es porque el guión es redondo. Redondo en cuanto que todo cuadra, todo se conecta con eficacia y coherencia, sin dejar cabos sueltos, sin dejar tramas sin acabar. Redondo en cuanto a que es una historia circular, que comienza y finaliza en el mismo lugar, como si toda la película hubiera transcurrido en unos pocos minutos, en esos minutos que pasan desde que los pasajeros salen de un avión hasta que se encuentran con sus familiares al otro lado de la puerta automática una vez superado el control de la Policia.
Es una comedia inglesa moderna plagada de momentos memorables, siempre dentro de ese surrealismo pícaro del que tanto tienen que aprender nuestros cineastas. De los actores de esta comedia casi coral, resulta difícil destacar uno, así que me quedo con mi Keira Knightley, bellísima como siempre y con el maestro de ceremonias de este tipo de comedias, Hugh Grant, inconmensurable.
Por si fuera poco, la acción transcurre en Londres, mi ciudad icono de ciudad, la ciudad más maravillosa del mundo, gran metrópoli por encima de todas las demás, y la ciudad más hostil del planeta. Como guinda, sale la campiña provenzal, recientemente descubierta.
Esta peli se me paso en su momento, por azares de la paternidad y gracias a mis amigos y a la tecnología solidaria de la red, la he recuperado. (Creo que se la pediré a los Reyes Magos para verla en VO).

lunes, 9 de noviembre de 2009

EL PACIENTE INGLÉS

Han pasado trece años desde que se estrenó El paciente inglés. El tiempo corre a tanta velocidad que merecería ser multado. Recuerdo perfectamente
lo que hacía en aquellos años, así como la honda huella que dejó en mí la historia de ese amor tan desgarrado y desgraciado que narra la película. Son historias como estas las que nos enganchan en la pantalla, historias en las que el guionista-director, cual dios justiciero se ceba en la desgracia de
personas corrientes, sometiéndoles a unas pruebas cada vez más duras, a unos castigos cada vez más severos, a un sufrimiento cada vez más intenso.
La sensibilidad de las personas parece que va con los tiempos, aunque hay registros que siempre nos cazan, nos atrapan, nos hacen incluso ponernos en la piel de los sufridores amantes, como los que protagonizan esta historia de amor, desierto y II Guerra Mundial.
A veces pienso que las historia de la Literatura y, más aun, del Cine del siglo XX no habría sido la misma sin este3 terrible conflicto que sacudió nuestro planeta durante casi siete años. Incluir la IIGM en cualquier obra de estas características, si se ve acompañada de una trama interesante, hace que el éxito de la misma esté garantizada. Y no me refiero a historias sobre la IIGM, del estilo Pearl Harbour, sino a historias en la II GM, como la que nos ocupa. Se trata de personajes sencillos metidos en un jaleo mayúsculo y que ven truncadas sus vidas por causa de la guerra. Eso sí, la cosa es complicada y algo retorcida, porque se entremezclan varias historias de amor con sus propios avatares y desgracias añadidas.
Imagino que, como gente de bien que sois, la habréis visto no una, sino varias veces. Son Laszlo, Kathe, Hanna, Kip y David Caravaggio son personajes normales sometidos a agresiones extraordinarias. Son almas atormentadas en un mundo que se desmorona, tratando de encontrar su rumbo, a veces de un modo egoísta, casi suicida; otras intentando abrir los ojos ante el amor verdadero.

El director, Anthony Minghella, nos dejó hace más de un año, con historias por hacer, por lo que nos queda su obra para disfrutar con la sensibilidad y la capacidad de ambientar historias del pasado como si estuviéramos envueltos en ellas.

lunes, 26 de octubre de 2009

LOST IN TRANSLATION


Reconozco lo impresentable de mi retraso, pero más vale tarde que nunca. Me acerqué a Sofía Coppola con ganas de ver una buena película, como apuntaban todos los datos en mi poder, pero sin tener ni la más remota idea del argumento de la película.
Sin contar nada a aquellos, si es que los hay, que aún no la han visto, viene a ser como buscar el lugar más parecido a Marte en la Tierra para soltar a dos almas gemelas, dejarlas aisladas del resto del mundo y permitir, por obra y gracia de un guión maravilloso, que se encuentren, orbiten entre sí durante unos días y pasen cosas que no estoy autorizado a contar.
Sensual, sofisticada, tierna, cruda, divertida, joven pero madura. Así es esta película.

La he visto, al final con la boca abierta y he pensado ¿que coño pasó en 2003 para que se quedara sólo con el Oscar al mejor guión? Mi memoria es flaca, pero para algo está la Wikipedia, que todo lo sabe.
El Señor de los Anillos tiene la culpa, y los previsibles señores de Hollywood, que son la voz de no sé que amo, más todavía. En lugar de dársela a la primera parte, la mejor de todas, decidieron dejar el reconocimiento para el final, cuando todo el pescado lo teníamos vendido y comprado, cometiendo una de las grandes injusticias de la historia del Cine.
Bill Murray podría pasar sin este premio, otras pelis se lo podrán dar, pero para Sofia, la injusticia ya está hecha. Nada podrá igualar a Lost in translation. Podrá hacer películas mejores, pero no como ésta. Tranquila Sofia, Tolkien seguro que te habría votado a ti.

jueves, 8 de octubre de 2009

ODIO A NICOLAS PAGE

Este es un post inesperado y algo iconoplatia. Me parece un petardo de actor, lo siento para aquellos a los que le guste.
Perdón por la incorrección, no es un actor, es un señor que sale en películas, en general malas, salvo excepciones honrosas, no sé, como Hechizo de Luna o Leaving las Vegas.
Me parece inexpresivo y un pelma.
Lo siento, perdón por los exabruptos, pero es que acabo de visionar un pastelón que para nada recomiendo.
Si a alguien le gustaba Family man, lo siento, a mí no. Prometo el próximo día escribir de Gringo Viejo y Havana.

lunes, 24 de agosto de 2009

CINEMA PARADISO

Revisitando me encuentro. Decían en "El nombre de la Rosa" que después de Aristóteles nada nuevo se había escrito y que no merecía la pena ni era de sabios e incluso debía perseguirse con especial ahínco la fea costumbre de interesarse siempre por lo nuevo, por un punto de vista diferente del clásicamente admitido y aceptado por todos. De ahí que, al menos durante los años que recuerdo del colegio, se dedicara especial interés a la Historia y la Literatura de ciertos siglos, sin quedar tiempo en el curso para ilustrar al alumnado sobre la vanguardia en las artes, hecho que, curiosa y afortunadamente, no ocurría en las Ciencias.

De ahí que revisitar sea un verbo un tanto denostado en la actualidad. A veces me ha tocado discutir, a la hora de escoger una peli, sobre los motivos por lo que había que ver varias veces la misma, con la cantidad de ellas que aún no habíamos visto...

... y con la cantidad de ellas que jamás veremos. Como esto es así afortunadamente, dejemos que la belleza nos llegue y que los sentimientos se repitan una y otra vez. Veamos películas antiguas. Seguro que algunas nos sorprenden gratamente, aunque seguro que otras que recordamos con emoción, ahora nos aburran soberanamente.

De momento eso no ocurre con Cinema Paradiso, que revisito estos días con la misma emoción de la primera vez.

Comienza con la melodía principal, el sol del Sur, ese mar azul, una terraza, una maceta, una cesta con limones ... El pasado, la infancia en el Sur del Mediterráneo. Sigue la música y llegamos alpresente, la gran Roma, en un cochazo, una casa grande, el ligue de turno.

Una conversación en la cama con truenos en la noche, dando sonido a una vida en el fondo atormentada. Suenan unas campanas y él empieza a recordar. Yo también empiezo a recordar, recuerdos de un tiempo que nunca he vivido, recuerdos vividos por mi padre, su misma época: el cura de armas tomar y el monaguillo pillo.

¿Quién no ha llorado, con o sin lágrimas, cuando se queman los negativos que guardaba Totó en su casa?

Pero en el fondo es una película de amor, de amor a la vida, a las raíces y amor en sí mismo, pero no os puedo contar más, sólo os dejo un fragmento para animaros a revisitarla. El que no la haya visto, se lo puede saltar y revisitarlo una vez esté en paz con el mundo y se haya empapado de esta joya del cine europeo.




lunes, 22 de junio de 2009

MANUAL D'AMORE

"Manuale d'amore" es una de esas películas catalogadas como "de chicas" en muchos ambientes. Si eso es así, será porque las chicas son más listas o más sensibles o les gusta más el cine que a los chicos. Bromas aparte, creo que esta película es maravillosa, y lo es por varios motivos.
Es divertida, tierna, crítica, irónica y muy italiana, es decir, histriónica y algo exagerada, pero si hablamos del amor, no podía ser de otra manera relata situaciones por las que pasan muchas parejas a lo largo de sus vidas.

Giovanni Veronesi, el director y guionista, nos plantea una historia de amor, describiéndolo en cuatro fases: "el enamoramiento", "la crisis", "la traición" y "el abandono". Son cuatro historias diferentes, por personajes diversos y narradas en un tono que hace que no tengan que ver nada una con la anterior.

Por lo graciosa y en parte autobiográfica (de mi propia biografía, quiero decir) me ha enganchado y hecho pasar un rato divertido la primera, con Tommaso (Silvio Muccino) enamorado de Giulia (Jasmine Trinca), que al principio pasa del él como de la m..., pero que gracias a una insistencia inasequible al desaliento, y de algo de suerte y ayuda de amigos, consigue salirse con la suya.

Tengas o no el corazón en la UVI, aunque si estás bien la disfrutarás aún más, esta película es un gustazo para los sentidos. Os la recomiendo.

miércoles, 1 de abril de 2009

I GIRASOLI

Buscando detalles y datos técnicos para escribir este post he podido leer cosas muy bonitas y preclaras sobre esta película. Los sentimientos que en ella se nos presentan provienen de lo más hondo: amor, desamor, abandono, encuentro, desencuentro, rabia, ira, decepción, pena, mucha pena. Pero hay dos escenas que me han sobrecogido sobre todo lo demás.

Una es el llanto de Giovanna, y es que, como he podido leer el algún que otro blog, nadie ha llorado jamás en la historia del cine como la Loren en “Los Girasoles”. La segunda escena es la pena, la tristeza, el remordimiento más profundo, la mirada de Antonio, cuando el tren que le devuelve a Rusia se aleja del andÉn donde se encuentra Giovanna. Marcello se hace humano, es humano, como siempre ha sido, traspasa la pantalla y parece que lo tienes a tu lado, abatido, hundido, sin lágrimas que llorar, porque ya las ha llorado todas, porque es el corazón roto el que sufre, y se ha quedado sin argumentos.

Que deciros de esta cinta, que tenéis que verla, sufrir con ella, llorar con ella, y volverla a ver otra vez, saboreándola, como la joya cinematográfica que es. Producida por Carlo Ponti, dirigida por Vittorio de Sica, está hecha a mayor gloria de una de las parejas de actores más grandes, por no decir la más, del cine europeo de la segunda mitad del siglo XX.

lunes, 9 de marzo de 2009

CASINO ROYAL

La película me parece mala, muy mala y aburrida, muy aburrida, con la salvedad de la escena del principio con la persecución en el edificio en construcción con las grúas y todo eso, en la que los especialistas se lucen.

Él, aparte de cachas, super cachas, no aporta nada de nada. Al menos el doblador no decepciona con la voz profunda que suele caracterizar a estos personajes.

Las fantasmadas son de impresión, como la "casi autodesfibrilación" que finalmente realiza la chica o sus apariciones, impecable siempre, tras haber luchado con treinta o haber estado a punto de morir. Por no hablar de lo del masaje cardíaco que le hace a la chica es de coña.

Ella, Eva Green, es sosita, sosita, muy mona, más bien espectacularmente guapa con esos modelitos de fiesta y casino que le colocan, y punto.

Pero ayer, tras verla en la tele, soportando interminables e impresentables sesiones de anuncios, me quedé con una perla de diálogo, aplicable a muchas escenas cotidianas de la vida.


Bond vuelve a la sala don de juega la partida tras haber sido envenenado por su gran enemigo, besa a la chica y se dirige a la barra.


Bond: - Un martini, con vodka


Barman: - ¿Mezclado o agitado?


Bond: ¿Tengo cara de que me importe?.


Fin de la escena, sigue jugando y, como no, gana la partida

lunes, 23 de febrero de 2009

LADRÓN DE BICICLETAS

Vittorio de Sica, polifacético hombre del cine italiano del siglo XX dirigió en 1948 Ladrón de bicicletas, una sobrecogedora película, obra cumbre del neorrealismo italiano.



Este movimiento artístico hunde en Italia sus raíces nada menos que en la ópera del siglo XIX y principios del XX, en que se representaban historias de personajes de la vida real, la vida verdadera (por eso se llamó verismo) y no de reyes, reinas, princesas y demás.


Los años posteriores a la II guerra mundial fueron terriblemente duros en toda una Europa arrasada tras seis años de luchas encarnizadas, más aun en una Italia en la que ambos bandos dejaron un impronta de destrucción, que tardaría muchos años en poder superarse. En esos años cuarenta, el paro, el hambre y la miseria campaban entre las clases desfavorecidas, que, al fin y al cabo eran el grueso de la población.


En esta película se narra la historia de una familia media, es decir pobre, de la Roma de posguerra. El marido, en paro, no encuentra como mantener a su mujer y sus dos hijos, como muchos más que malviven en su entorno. En un golpe de suerte, consigue un empleo como colgador de carteles en las calles, para lo cual necesita una bicicleta de la que carece. Empeñan hasta las sábanas para conseguir el preciado medio de transporte y, el primer día de la colgada de carteles, a nuestro hombre le roban la bici.



Es la miseria que se ceba mezquinamente en el más pobre de la ciudad. El caso es que el que roba está tan mal o peor que el robado. La película transcurre a lo largo de una jornada en que tratan de recuperar su tesoro, sin conseguirlo. La desesperación crece, acuden a videntes, y se cruzan con todo tipo de pícaros y delincuentes, que sobreviven como pueden.


Es una trama cruda, real, como los actores, todos aficionados, con moraleja final y una sensación de pena que te hace pensar sobre lo que tienes y sobre las carencias que tuvieron generaciones como las de nuestros padres o abuelos o las que sufren en lugares,no tan lejanos, azotados por el hambre y por la guerra.


Una lección de historia y de cine en blanco y negro.


Os la recomiendo

sábado, 24 de enero de 2009

LAS INVASIONES BÁRBARAS

Lo de las pelis es curioso, al menos en mi caso. Según el idioma extranjero que manejes, suponiendo que manejes alguno, así tienes mayor afinidad a unas o a otras. En mi caso, mi "bestia negra" son las francesas, dado mi absoluto desconocimiento de ese idioma. Creo que me pierdo cosas buenas, pero es que a veces la mente no da para más. Menos mal que las redes P2P ayudan a arreglar esos y otros desajustes.

Hace unos días mi cibernética amiga Andreilla me recomendo ver esta peli y como la tenía por casa, le hice caso. Al principio, como era en francés, me resistí, pero luego caí en las redes de la historia que cuentan.

El tema es, de entrada, un tanto manido: un hombre enfermo de cáncer, que va a morir y que se despide de la vida. Se ha repetido en muchas ocasiones, pero aquí lo más importante no es el cáncer en sí, sino el repaso que se hace de la vida de una persona y de una época concreta: los progres años sesenta.

Los jóvenes de esa época ya son adultos bien maduritos, y se van dando cuenta de lo que ha quedado de todo aquello en lo que creían y defendían con ahínco, y como el feroz monstruo del capital que tanto odiaban les ha vencido.

No sólo eso, sino que se aprovechan de su éxito (véanse las gestiones del hijo trinfador, usando el billete de dólar canadiense como tarjeta de visita). La película muestra las contradicciones y la hipocresía de una generación de intelectuales comprometidos de otra época, que se ven a ellos mismos como "lo que pudo ser y no fue"; pero también a un padre, que se ha distanciado de sus hijos, cambiándolos por una vida de amantes múltiples, y que al final se ve falto de un cariño que no supo apreciar cuando había tiempo para disfrutarlo.

Los actores cumplen desigualmente su papel, en especial Rèmy Girard, excelente en el humor y las disertaciones rojoides, y Marie-Josée Croze, guapísima. El resto, un reparto cuasi-coral, acompañan dignamente a los protagonistas. Stéphene Rousseau, el hijo, resulta algo inexpresivo, no sé si con intención o porque es así (a mi modo de ver, un hijo que va a perder a su padre habría de ser algo más empático).

Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2004 (no sé si la competencia -Suecia, Japón, Holanda, República Checa- fue feroz o no,) tiene todos los ingredientes para gustar al espectador con inquietudes, y pensar un poquito en la vida y su sentido, que tampoco viene mal.

sábado, 3 de enero de 2009

RELATIVO




La teoría de la relatividad debe ser un ladrillo importante. Creo que en algún momento de mi vida la he estudiado, cuando era un chico de Ciencias Puras. Pero ahora que ya no lo soy, y que me he hecho de Letras, o al menos lo intento, sólo si me preocupa si, de un modo u otro, sublima mis sentidos.

Reconozco que me gustan las películas románticas. Así somos algunos, que le vamos a hacer. Y el amor, si es en el tiempo, en dimensiones paralelas que se entremezclan, se desprende durante esos momentos de toda su corporeidad y se convierte en amor verdadero.

En La casa del lago, sin ser un peliculón, se unen una serie de ingredientes que te obligan a verla hasta el final, con pasión y con emoción. Tenemos ciencia ficción, drama y humor, con un toque de amor, que desemboca en un final cuasi-dramático, que no voy a desvelar, pero que merece la pena disfrutar.

Sir Paul Macca pone la guinda con un This never happened before, poco difundido pero con el sello inconfunble del chico de Liverpool en clave sentimental


Y sí, lo reconozco, me gustan las películas de amor y besos.