Eran jóvenes y bellas, como nosotros. Cantaban como dos sirenas homéricas, desde las procelosas aguas de los aledaños del estanque del Retiro. Eran los años 90 y nos robaron el corazón. Fueron efímeras, como todo lo sublimes, y las tendremos siempre en nuestro corazón...
Soneto para Sandra
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Sandra, has dado siempre el alma entera,
sin preguntar quién iba a estar al lado;
hiciste del deber casi un cuidado
y de cuidar a otros, tu manera.
T...
Hace 2 días

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