miércoles, 11 de marzo de 2009

ONCE




Once, once de Marzo, da igual el año, siempre será un día triste, por mucho tiempo que pueda pasar. Los recuerdos de ese día se hacen sorprendentemente vívidos en mi interior y cuando los rememoro se me presentan con una claridad sorprendente.

Recuerdo una llamada de mi padre antes de las ocho de la mañana, para decirme que había pasado algo en el metro, que fuera en taxi al hospital.

Recuerdo el viaje en taxi hasta el hospital y a una locutora en la radio que decía que no podía ser que hubiera cientos de muertos, que debía ser un cálculo fruto de los nervios o de la inexperiencia del reportero.

Recuerdo la llegada al hospital y la sensación de zafarrancho de combate, con todo el mundo haciendo lo que sabe sin que nadie le obligara a hacerlo.

Recuerdo ese quirófano seis de urgencias, en el que me metí a las nueve de la mañana y del que no salí hasta las dos de la tarde.

Recuerdo los cuerpos destrozados por dentro y por fuera y recuerdo lo mal que lo pasé intentando que no se me fueran de las manos.

Recuerdo que mis compañeros de los quirófanos de al lado estaban tan mal como yo y que parecía que nunca iba a acabar y que no dábamos abasto.

Recuerdo que a las doce de la mañana todavía no había llamado a mi casa y que los móviles no funcionaban.

Recuerdo que por la tarde, cuando volví a mi casa, tenía una sensación de dolor en mi alma que tardó días en quitarse.

Recuerdo los días siguientes, las preguntas de la gente y el hospital saliendo poco a poco del caos de aquel jueves.

Recuerdo a mi hijo preguntándome: ¿Por qué, papá?

Recuerdo que fue el día más duro de mi vida como profesional de la Medicina y las cosas que aprendí en esas horas tan cortas pero tan interminables.

Recuerdo, aunque no sé si quiero recordar, aunque creo que debo hacerlo, que todos debemos hacerlo.

martes, 10 de marzo de 2009

DIRES

Romeo y Julieta me empalagan, no me los creo. Si se hubieran ideado sus personajes en la época actual me horrorizarían, y me los creería menos todavía,pero Shakespeare se los inventó a finales del siglo XVI y les hizo vivir y morir en Verona. Les dio un valor romántico, profundamente trágico que ha pervivido desde finales del siglo XVI hasta nuestros días.

El pragmatismo me domina cuando pienso en esta historia, y no sé si me emocionaría lo más mínimo en el caso de verla ahora.

¿Que te gusta una piba que pertenece a una familia que te odia a muerte? ¿Que a ella le molas tú? Pues os enrolláis y punto. Si las cosas se ponen feas, os fugáis en un vuelo de Ryan Air a la otra punta del mundo (pagando la tasa extra de uso del WC, eso sí) y punto. Nada de venenos, puñales ni nada de nada.

Pero yo no os quería hablar de Shakespeare, sino de los Dire Straits, mi grupo favorito de los 80 )los Beatles están a otro nivel). Suena algo carca, pero es que lo soy, y a mucha honra, y si que te gusten los Beatles y los Dires es ser carca, yo lo soy, ¡y mucho!

Direros del mundo, ¡uníos y cantad conmigo esta canción!




Romeo says:

Juliet, the dice was loaded from the start
And I bet when you exploded into my heart
And I forget I forget the movie song.
When you gonna realize it was just that the time was wrong, Juliet?

lunes, 9 de marzo de 2009

CASINO ROYAL

La película me parece mala, muy mala y aburrida, muy aburrida, con la salvedad de la escena del principio con la persecución en el edificio en construcción con las grúas y todo eso, en la que los especialistas se lucen.

Él, aparte de cachas, super cachas, no aporta nada de nada. Al menos el doblador no decepciona con la voz profunda que suele caracterizar a estos personajes.

Las fantasmadas son de impresión, como la "casi autodesfibrilación" que finalmente realiza la chica o sus apariciones, impecable siempre, tras haber luchado con treinta o haber estado a punto de morir. Por no hablar de lo del masaje cardíaco que le hace a la chica es de coña.

Ella, Eva Green, es sosita, sosita, muy mona, más bien espectacularmente guapa con esos modelitos de fiesta y casino que le colocan, y punto.

Pero ayer, tras verla en la tele, soportando interminables e impresentables sesiones de anuncios, me quedé con una perla de diálogo, aplicable a muchas escenas cotidianas de la vida.


Bond vuelve a la sala don de juega la partida tras haber sido envenenado por su gran enemigo, besa a la chica y se dirige a la barra.


Bond: - Un martini, con vodka


Barman: - ¿Mezclado o agitado?


Bond: ¿Tengo cara de que me importe?.


Fin de la escena, sigue jugando y, como no, gana la partida

domingo, 8 de marzo de 2009

ANTAGONICOS

Eran antagónicos, mas se querían. Se querían aunque fueran antagónicos, y esa era una ecuación difícil de resolver. Se trataba de cuestiones difíciles de sustanciar, quereres (casi) imposibles de corresponder y, sin embargo, se amaban.

Los árboles de las diferencias les impedían apreciar el bosque del amor sincero. Tal vez intentaran talarlos, pero el bosque entonces desaparecería, y con él, su amor, su amor verdadero.

Cruzaron valles, vadearon ríos, alcanzaron las cimas más altas del deseo, antagónicos ellos. Intentaron que un látigo indiferente les azotase en el dorso de sus sentimientos. Fue en vano, eran antagónicos, y fueron presa del amor y luego, del deseo.

Su antagonismo les hizo ciegos, no pudieron, no quisieron percibir la secuoya que se alzaba ante ellos. Quisieron rodearla, mas no pudieron.

¿Qué ocurrió entonces?

¿Qué fue de ellos?

¿Cambiaron las tornas en sus mentes y en sus cuerpos?

Una mariposa aleteó en la otra punta del Universo ...

La secuoya se abrió de parte a parte y una puerta nueva apareció marcando el camino, tal vez del Cielo.

Unieron sus manos, antagónicos, pero cuerdos. Todo lo cuerdos que permiten el amor correspondido y, como no, el deseo.

Y entraron juntos, unidas sus manos hacia ese camino, tal vez el del Cielo ...

jueves, 5 de marzo de 2009

EL PEZÓN DE BEYONCÉ

Desde la nochevieja de 1988, en la que la mítica Sabrina Salerno nos mostró salerosa uno de sus poderosos senos, no se había visto nada igual en la televisión patria. Y no es que no nos enseñen pechámenes y demás partes de la orografía corporal de féminas de diversa catadura, que bien hartos estamos, especialmente en algún que otro canal. Tampoco es mojigatería, no se crean.

Lo realmente excitante no es que se haya mostrado durante unos breves instantes la cima de esa cordillera poderosa que constituyen los pechos de la escultural cantante, sino la sorpresa y el hecho añadido de que haya ocurrido mientras se marcaba un dance con el Hugh Jackman, que pasa por ser el tío más macizo del planeta y sus aledaños.

Es curiosa la tendencia actual en las ceremonias músico-festivas en los USA a mostrarnos de vez en cuando esta parte, a veces tan apreciada, de la anatomía femenina. Sin embargo, hay que decir que no todos son iguales. Baste como ejemplo citar el sorprendente destape de Janet Jackson a manos de Timberlake en el show de la Superbowl. Simplemente, me pareció algo penoso, por poco espontáneo y claramente provocador. No se sabía si era su hermano vestido de muñeca diabólica o un extraterretre abducido por el golfo cantante y productor.

Lo de Beyoncé es otro cantar. Ha sido descubierto días después por un observador avezado y que ha sido capaz de reproducir el dance a cámara lenta para finalmente descubrir el secreto que tenía guardado el baile que se marcan estos dos fenómenos de la naturaleza.

Sin embargo, parece algo revelador y un poco penoso que este hecho haya trascendido y la anécdota haya eclipsado, al menos parcialmente, los premios y sus ganadores. A mi me importa un pimiento que enseñe un pezón o lo que sea. Creo que es algo lamentable que los tíos nos fijemos en ese tipo de anécdotas de una manera tan primitiva, aunque reconozco que maciza, está un rato la chica.

En fin, que como es el pez más grande (el pezón, claro) , su importancia tiene que tener.

miércoles, 4 de marzo de 2009

MAR DE ZAHARA


Verde te quiero, mar de Zahara,

mi asesino embaucador.

En tus cumbres soleadas

te muestras desnudo y solo,

solitario,

un torbellino de espuma, tabla y patera.

De noche estás oscurecido, mas te quiero

con la Luna en tu interior.

Mar de Zahara, soy tuyo, eres mío.

Bébeme, te espero al final

de la jornada,

allí donde engullirás al Sol,

alocado, rojo intenso y amarillo,

con las nubes sobre ti.

De frente tú me hallarás, altivo,

mientras tragas, mientras muere

en tus entrañas, sin remedio, hasta mañana,

el Sol.

lunes, 2 de marzo de 2009

DE ORDENADORES Y HOMBRES

Los ordenadores "dan más guerra que un hijo tonto". El sabio refranero español me ha parecido siempre cruelísimo en este caso, aunque también es difícil que pueda ser más gráfico. Lo malo de la tontuna a la que el refrán es que no suele tener solución, y constituye un terrible drama para la familia que le toca sufrirlo.

Divagaciones aparte, os diré que aquí me encuentro, escribiendo en mi teclado inhalámbrico del ordenador de sobremesa de mi casa, frente a la pantalla plana, y con la CPU abierta, y entre mis piernas. No, no se me ha ido la olla ni he desarrollado una parafilia difícil de sustanciar, pero que seguro que acarrearía una fama de características universales. El problema es que el ordenador está "porculero". Se me apaga, se me bloquea, va lento ... Una delicia.


He de reconocer que mi vida informática es y ha sido bastante promiscua, valga la expresión, no como la otra que es del todo formalita. He cambiado de ordenador como ligoncete de barrio cambia de novia, sin remordimientos, aplicando la doctrina de "a rey muerto, rey puesto" sin ningún tipo de pudor ni remordimiento.

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(Esto ha sido una pausa para guardar lo escrito hasta ahora, que me conozco el percal).

El problema es que mi ordenador es bastante nuevecito y caro, como si fuera una especie de Audi informático, y pensé que con esa filosofía lo normal es que no diera la lata, que Internet fuera como un rayo, el Emule a tope y los juegos fenomenal. Es en este tercer punto donde empieza a flaquear el amigo: de juegos, nada de nada. Los pongo y va como una diligencia, lo quito y a correr. Solución: a leer, escribor, dormir o lo que sea y si quiero jugar, me compro la Wii.

"Quito los juegos, vale, quito los juegos". Y el capullo se apaga a los cinco minutos de arrancar. "Me compro uno nuevo", pienso. "Pero si está en garantía", medito. "Yo lo arreglo solo, que llevarlo a la tienda es una lata, y además estoy sin ordenador una semana, y a ver luego cuando voy a por él, que mi churri pasa, que si le duele la espalda, pesa mucho, yo me entero mejor de todo y además hay que ir en coche y no sé aparcar", reflexiono. "Que no, que no, que por mis "eggs" yo lo arreglo", decido finalmente.

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(Otra pausa para guardar)

Cojo mi caja de destornillador multicabezas (regalo de un día del Padre) y empiezo a destripar la CPU. "¡La estoy viendo en bolas!", pienso algo trastornado. "¿No será algo guarrilla?", se me enciende la bombilla (sin haberlo planeado, me ha salido un pareado).

Efectivamente, veo polvo y polvo por todos los rincones e interioridades de la CPU. Me armo de bastoncillos para oído, trapos y hasta aspiradora. Salen montañas, kilos de polvo y esto parece que vuelve a funcionar, de momento.

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Han pasado las horas y sigue funcionando. Aprovecho para desfragmentar la unidad, ufano por mi éxito. Me beso a mí mismo, he vencido.

P.S.: Sigo odiando los ordenadores porculeros, que en el fondo son todos, y decido uncluirlos en mi ya larga lista de fobias (aterrizajes, multitudes, agujas).

P.P.S.:Como dentro de 30 años los superordenadores del futuro lean este post, me liquidan a lo "Yo, Robot".