Cualquier mañana al trasluz
de unos ojos que acarician
es para un corazón
más que mil llamadas, con sus prisas.
Pausa, prisa, pausa, prisa.
¿Te vale con que te mire?
¿Te vale con que te oiga,
mientras hablas, mientras ríes?
Risa, llanto, risa y llanto.
A veces el llanto puede a la risa.
Otras la risa pide paso a un llanto
de caricias y de abrazos.
Confía, no desconfíes,
¡por qué no esperarla, tal vez en vano!
Desearla, en esa noche, negra,
blanca, negra, blanca, noche del alma.
Desearla ... tal vez mañana
Es oficial: Hacienda puede multar a las personas que ingresen o retiren
dinero en efectivo del cajero de esta forma
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[image: Es oficial: Hacienda puede multar a las personas que ingresen o
retiren dinero en efectivo del cajero de esta forma]
La Agencia Tributaria lleva...
Hace 17 horas
Ahora está de moda hablar sobre la ubicación de los sentimientos en el cerebro humano. La famosa corteza prefrontal es la estrella del córtex cerebral. Entre ella y el hipotálamo parecen albergar todo tipo de pulsiones, suaves unas, arrebatadoras otras y las conexiones entre ellas y el resto del cerebro dan lugar a todas las manifestaciones lúbricas o sensuales que podríamos imaginar. Parece que según como seamos ya sólo podemos actuar de una determinada manera, a no ser que nos den una determinada medicina mágica que nos permitirá manejar nuestros sentimientos y nuestras pulsiones en una u otra dirección. Los osados periodistas llegan a preguntar a científicos ocasionalmente populistas si está cercana la píldora del amor, o las gotas del olvido o las pastillas contra los moscones pegajosos. Evidentemente, la respuesta es siempre no.











